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𝐋𝐨𝐬 𝐜𝐮𝐚𝐭𝐫𝐨 𝐩𝐢𝐥𝐚𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐞𝐬𝐩𝐚𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐏𝐨𝐫𝐭𝐮𝐠𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐄𝐬𝐩𝐚𝐧̃𝐚.

17 de abril de 2022
Tiempo de lectura: 3 minutos

Mientras España sigue sin contar con una organización responsable de planificar, coordinar y dirigir la política y la estrategia espacial nacional y, lo que es tanto o más importante, sin una persona que lidere el proyecto espacial nacional en su conjunto, la Agencia Espacial de Portugal acaba de cumplir su tercer año de vida.

Organización modesta acorde con las capacidades del país, la agencia portuguesa dirige los intereses nacionales lusos. La meta es alcanzar en el horizonte del año 2030 un volumen de negocio del orden de los 500 millones de euros.

La persona que ha visto la necesidad de constituir la Agencia Espacial de Portugal es Manuel Heitor, una figura mundial en mecánica de fluidos y combustión, catedrático de Instituto Superior Técnico de Lisboa, la Universidad Politécnica más prestigiosa de Portugal.

Manuel Heitor tomó posesión del cargo de ministro de Ciencia, Tecnología y Enseñanza Superior a finales de noviembre de 2015, en el primer gabinete del líder socialista Antonio Costa.

Manuel Heitor ha sido el promotor de que el Gobierno de Antonio Costa y el español de Pedro Sánchez, a la vista de la pujanza creciente de Portugal en el plano espacial, hayan decidido aliar sus capacidades en la llamada Constelación Atlántica.

Desde entonces y hasta que ha cesado en el puesto hace una semana la herencia que Heitor ha dejado a su sucesora, Elvira Fortunato, prestigiosa investigadora en el campo de los nano materiales, candidata al Nobel de Física y exsecretaria de Estado de Ciencia, dista mucho de tener comparación alguna con la recibida por la actual ministra española de Ciencia e Innovación, Diana Morant.

Su antecesor, el astronauta Pedro Duque, que asumió su papel durante 3 años le trasladó un ligero incremento de la inversión de España en la Agencia Espacial Europea (ESA) y poco más.

Es cierto que el camino legislativo para establecer la Agencia Espacial Española está en marcha. En mayo de 2021, el entonces director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Iván Redondo, anticipó en el Congreso su creación, que ahora está contemplada en la nueva Ley de Ciencia pendiente de aprobar.

El primer eslabón de la cadena de valor concebida por Heitor para facilitar “una mayor participación de Portugal en los programas de la ESA y de la Unión Europea” fue la Estrategia Espacial Nacional 2030, que vio la luz en marzo de 2018. En septiembre de ese mismo promueve el Programa Internacional de Lanzamiento de Satélites Azores, que consolida un año después con la intención de levantar y explotar una base de despegue espacial en la isla Santa María del archipiélago del Atlántico.

Heitor propicia también la constitución de Geosat, el primer operador privado luso de satélites de observación. La compañía se constituye a principios de 2021 siguiendo un modelo semejante al promovido por el Gobierno español al impulsar la fundación de los operadores Hispasat (1989) e Hisdesat (2001).

Alianza hispano-lusa para hacer realidad la Constelación Atlántica.

Con Geosat no concluyen los esfuerzos de Manuel Heitor por reforzar la posición de Lisboa en la esfera de la industria y la economía espacial. Ha sido el promotor de que el Gobierno de Antonio Costa y el español de Pedro Sánchez, a la vista de la pujanza creciente de Portugal en el plano espacial, hayan decidido aliar sus capacidades en la llamada Constelación Atlántica. La iniciativa está recogida en el nuevo Tratado de Amistad y Cooperación suscrito entre España y Portugal en la XXXII cumbre hispano-lusa del pasado 28 de octubre.

Consiste en definir, desarrollar, fabricar y lanzar al espacio un programa de cooperación para desplegar y explotar una constelación de 16 pequeños satélites ópticos de observación de la Tierra de resolución inferior a los 5 metros, equipados también con otros sensores.

Portugal ha incluido la iniciativa en su Plan de Recuperación y España en el PERTE Aeroespacial aprobado en el Consejo de Ministros del 22 de marzo. Ambos países compartirán el desarrollo de capacidades y tecnologías, con la vista puesta en iniciar el posicionamiento en órbita de los satélites en el año 2025.

España formó parte de las 10 naciones que suscribieron el acta fundacional de la ESA el 30 de mayo de 1975. Portugal se adhirió a la Agencia europea el 15 de diciembre de 1999 y se convirtió en el decimoquinto estado miembro. España lanzó al espacio su primer satélite ‒INTASAT‒ el noviembre de 1974. Portugal no puso en órbita su primer ingenio ‒PoSat-1‒ hasta septiembre de 1993.

Pero ahora, en tan sólo 5 años, Portugal ha logrado asentar un completo ecosistema espacial del que España todavía carece.