Saltar al contenido

CORONAVIRUS: La Península Ibérica gana protagonismo en Europa

23 abril, 2020

La tercera vía a la crisis del COVD-19 se escenifica en el frente creado por Portugal y España: Un Plan Marshall europeo.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Tanto Portugal como España están empezando a ser una espina en la garganta para los países más inflexibles como Holanda. Ya lo admitió el primer Ministro portugués António Costa, cuando dijo que era si no demuestra “unidad”, “determinación” y “solidaridad” se estará poniendo en tela de juicio el funcionamiento del mercado interior y la viabilidad de la unión monetaria y socava gravemente la confianza de los europeos en el proyecto de integración política iniciado hace 60 años.

Un plan Marshall

El gobierno español ha llevado al Consejo europeo y a la Comisión una propuesta para crear un fondo de reconstrucción con hasta 1,5 billones de euros para distribuirlo en transferencias entre los países más afectados. Un “plan Marshall” que permite alejar la disyuntiva entre mutualizar la deuda (coronabonos) y los programas de rescate.

El primer ministro holandés es el más reticente a cualquier marco que se aleje de la fórmula de un rescate con condiciones estrictas para los países que necesiten ayuda, un modelo que recuerda peligrosamente a las soluciones arbitradas en la Gran Recesión.

Según fuentes gubernamentales, el mérito de la propuesta radica en que entró cuando las posiciones estaban enquistadas entre una Italia que buscaba la mutualización de la deuda y una Holanda que quería que los países que recibiesen ayuda se sometiesen a un rescate. Esta solución propone solo una mutualización puntual de la salida de la crisis con proyectos de inversión europeos. Además, hasta el momento en que irrumpió la propuesta española se hablaba sobre todo de deuda a diez años y una cantidad entre 200.000 y 300.000 millones. Ahora, aprovechando que Christine Lagarde, presidenta del BCE, propuso una cantidad suficiente para contrarrestar la brutal caída del PIB, del orden del billón de euros, España ha empujado para que la cifra sea superior. Quizás no se consiga deuda perpetua. Y tampoco que haya mucho en transferencias. Pero con que la deuda sea a 40 o 50 años con unos intereses muy bajos ya sería un éxito.

Holanda quiere un rescate con condiciones de ajuste

En el pasado Eurogrupo, en el que se cerró el paquete de ayudas de 500.000 millones, España amenazó con vetar el acuerdo cuando Holanda insistía en que la única vía de financiación para los países más afectados era someterse a condicionalidad, esto es, un programa de reformas y ajustes. Francia la había aceptado. E Italia callaba. Solo el bloqueo de Calviño lo evitó.

En ese momento, el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, intercedió y reprendió la excesiva dureza del holandés. Es muy probable que el plante de Calviño no sea el último en este proceso hacia un marco europeo que amortigüe los embates del coronavirus.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *