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CORONAVIRUS: Una familia separada por la frontera más pequeña del mundo

7 mayo, 2020

En la Raya. La pandemia ha partido en dos la aldea de El Marco. En el lado portugués vive Mariana, en el español su única hija y sus dos nietas. En medio, un puente de apenas tres metros de largo.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Fuente: Diario HOY. | Un pequeño puente que cruza el río Abrilongo, separa Portugal de España y también a Beatriz y Vanessa Miranda de su abuela Mariana Picado, desde que la pandemia obligó a cerrar la frontera en la Península Ibérica para contener los contagios. 

Están en El Marco, una aldea fronteriza congelada en el tiempo a tres kilómetros de La Codosera (Badajoz) que el Coronavirus ha partido por la mitad. Las nietas viven en el lado español y la abuela en el lado portugués. La distancia entre ellas son los escasos tres metros del puente considerado la frontera más pequeña de Europa. Es una de las familias a las que la COVID-19 ha separado en dos países con un simple precintado.

Su reencuentro es a voces. «Abuela, abuela. Qué guapa te has puesto», le gritan las nietas desde la orilla española. Mariana, en el otro lado, tiene gesto serio, está emocionada. 

Atrás quedan los años dorados de la población de El Marco, un ejemplo más de la despoblación rural que afecta a la Península Ibérica, cuando la Andorra rayana (como así se la conocía) tenía diez tiendas y una población de 250 habitantes. Ahora solo quedan dos comercios y 21 habitantes. 

Le dije “Otro día nos vemos”. Así recuerda Vanessa cómo se despidió de su abuela, después de darle dos besos y no atender a su petición para que una amiga suya nos viese. Hace dos meses de eso. No había estado tanto tiempo sin verla, está segura de ello. A sus 24 años, solo ha vivido fuera de su casa un mes para hacer un curso de gallego en Santiago de Compostela.

«Me preocupa que le pase algo porque los coches los tenemos en España y ella no tiene a nadie más que a mí y a mis hijas», nos dice la hija de Mariana y madre de Beatriz y Vanessa. Ella recuerda la época de frontera, cuando se casó y tuvo que pedir a los guardias que cerrasen la frontera más tarde para alargar la celebración, la cual se produjo en Portugal. «No me imaginaba que esto volviera a pasar. Somos tan pocos que nos necesitamos, aquí somos hermanos».

Son una familia pequeña, por eso dice Vanessa que en su casa juntarse un domingo es como una cena de Navidad. No quiere pensar en cuándo podrá volver a abrazar a su abuela, prefiere que vayan pasando los días. España ha dicho que levantará las fronteras con Portugal en la tercera fase y eso según el calendario de la desescalada llegará a partir del 8 de junio. «No me fío de las fechas, no quiero pensar en que esto salga mal y me lleve la desilusión». Su madre hace los planes por ella. Tres días después es el cumpleaños de Beatriz y el deseo es celebrarlo todas juntas.

Vanessa, en cambio, solo espera que se cumpla el pensamiento que le ha rondado durante toda la cuarentena: Que un día se levante y todo esto no haya sido más que un sueño raro.