Saltar al contenido

El hábito no hace al monje

15 septiembre, 2015
Tiempo de lectura: 2 minutos

Hace tiempo que pululo por las redes sociales y en todo ese tiempo he visto distintas formas de ser. De los más variopinta. Una de ellas se produce a lo largo de un debate o discusión, cuando los insultos ya empiezan a aparecer. 

Es ahí, en ese momento, cuando una falta de ortografía puede condenar todo un bonito debateE incluso se meten con tu capacidad intelectual, cómo si alguien que no tuviese estudios fuese un inútil. 

Quiero recordar que para nada es así. Una persona con muchos estudios no es más inteligente, ni más buena por el mero hecho de haber sobresalido en su período estudiantil. A veces llego a dudar del rumbo que nuestra sociedad está llevando al poner en los estudios una pieza angular sin la que no puedas ser nada en la vida. 

Tenemos dos ejemplos. Uno de un intelectual como fue Albert Einstein quien fue tachado de no llegar a ser nadie en la vida por su problemática etapa escolar. El otro ejemplo ocurre también en la segunda mitad del siglo XX cuando una ideología cómo la Nacional-Socialista de Adolf Hitler poseyó muchas mentes privilegiadas en un proyecto antónimo del Humanismo que todo ser humano debería defender cómo base de una Sociedad justa. 

El propio Einstein llegó a decirlo “Que se respete a cada hombre como individuo y que no se convierta a ninguno de ellos en ídolo”, sólo así se consigue una verdadera democracia. Parece que sólo las personas con estudios pueden llegar a ser ídolos y todos aquellos que nacieron con la virtud del trabajo están condenados al más injusto ostracismo. 

Para nada. Quiero hacer un llamamiento a la reflexión. Tener más estudios no te hace más inteligente ni más bueno. Tener estudios no te hace más humano. Saber más en una materia no te hace experto en la complejidad de la vida humana porque, dicho sea de paso, la vida no es dura en sí misma, la hacemos complicada nosotros mismos, con nuestra retorcida forma de ser. 

Y claro está, un ejemplo más es este que me toca vivir a través de las redes sociales dónde sólo el doctor Honoris Causa tiene motivos para desmentir cualquier argumento. 

Quizá deberíamos empezar a valorar la experiencia. Los antiguos griegos lo hacían. Quizá podamos aprender de nuestros antepasados y quizá cambiemos el rumbo que está cogiendo esta sinrazón humana, pues el hábito, no hace al monje.

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Estreno nueva web 154 Días 2 Horas 6 Minutos 56 Segundos