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El iberismo como opción política

6 de abril de 2020
Tiempo de lectura: 2 minutos

Aristóteles definía la política como la búsqueda del bien común para toda la comunidad. Centrémonos en esa búsqueda del bien común y pensemos en por qué parece haber un resurgimiento del iberismo en tiempos de crisis. Portugal y España son dos países hermanos –tranquilos que no voy a repetirme con esto– pero es obvio que la frontera entre ellos es tan delgada como la línea que separa las dos irlandas, Bélgica y Holanda, o como la separación entre Álava y Vizcaya. Decía Unamuno, ya no se muy bien dónde, que había más entendimiento entre un castellano y un portugués que entre un castellano y un catalán. No quiero meterme en el espinoso jardín del catalanismo, pero sirva esto para ilustrar la identidad compartida entre un español y un portugués. Si hiciésemos una encuesta comprobaríamos que hay mucha más gente de la que creemos partidaria de unir Iberia. Portugal y España son como esa pareja que se ama, pero que se empeña en vivir cada uno en su casa, y tienen sus propios amigos cada uno, aunque de vez en cuando se juntan para pasar un rato. Luego ya hablaríamos del cómo, pero lo qué está muy claro es que hay que generar la inercia de unión. El iberismo es una opción política imprescindible, no una exótica y romántica idea de cuatro trasnochados. Hasta ahora, yo había entendido el iberismo como el buen entendimiento cultural y político entre ambos lados de la línea. Es lo que algunos llaman Iberismo moderno, del siglo XXI, un iberismo que se centra en lo cultural, en lo literario, en lo social, en la cooperación de ambos países frente al leviatán de Europa. Hemos visto hace muy poco como Portugal ha defendido a España ante los insultos de Holanda. Pero va siendo necesaria una gran opción política iberista cuyo primer punto del programa sea la unión entre Portugal y España, o cuanto menos, que los grandes partidos tengan una posición clara sobre ello. En estos tiempos de acedia política, ayudaría mucho a decidir el voto, que los partidos tuvieran en sus programas qué van a hacer sobre esto. Hay importantes políticos que han dicho públicamente que son iberistas, un alcalde por allí, otro alcalde por acá, pero ninguna formación política ha ido más allá de la voluntad de seguir promocionando la cooperación entre España y Portugal como si fuera colaborar con Italia o Francia. El iberismo es una opción política muy valiente que implica cambiar muchas cosas para corregir una historia que nos ha separado. No se trata de destruir países, se trata de construir unidad, una opción política apaciguadora, que acabe con los localismos divisores que lo único que crean es debilidad, que intente superar el desastroso nivel político que nos enferma como sociedad, que mire de igual a igual al gigante europeo, y que dé la mano a Iberoamérica. Esto ya no va de nostalgia y romanticismo, de utopías, esto es ya una necesidad.