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Entrevista a Nacho Sánchez Amor, diputado socialista en el Parlamento europeo.

11 agosto, 2020

Con el reconocimiento de la identidad nacional y cultural de Portugal, se puede empezar a construir una relación más sólida.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Unai Larrañaga | Nacho Sánchez Amor, diputado socialista en el Parlamento Europeo, es un amplio conocedor de Portugal y de las relaciones entre ambos países. Hoy le entrevistamos para hablar de iberismo.

🗣 Buenas Tardes Nacho; Gracias por aceptar esta entrevista y bienvenido a La Discusión. La primera pregunta es sencilla, ¿Qué es el iberismo y qué debe ser?

El iberismo tiene dos acepciones distintas. En España solemos entender que el iberismo es una especie de lusofilia, mientras que los portugueses entienden que el iberismo tiene un componente histórico de agresividad, de predominancia de España sobre Portugal.

Y aunque es verdad que la palabra, en su sentido histórico, ha perdido muchas de esas connotaciones, digamos “delicadas o negativas” en Portugal, yo siempre prefiero hablar de “peninsular”, de “luso-español”, antes que hablar de “iberismo” porque evito esa posible confusión.

Por tanto, si de lo que se trata es de crear lazos de conexión entre España y Portugal más profundos, los movimientos iberistas deben esforzarse por cambiar el concepto de iberismo y evitar siempre esas confusiones que pueden mermar las excelentes relaciones bilaterales entre Portugal y España.

Por supuesto, que el iberismo sea un movimiento europeísta es esencial para conseguir esa transición semántica del término.

🗣 Para hacer posible el iberismo hay que eliminar diversas asimetrías entre Portugal y España, ¿cuáles son las más importantes?

En mis reflexiones sobre España y Portugal he utilizado mucho ese concepto de asimetrías, las cuales divido en fértiles o disfuncionales. Las primeras no solo no son malas, sino que pueden ser complementarias. Por ejemplo, hay asimetrías desde el punto de vista de la superficie, de la población, que son obvias y no merecen mayor comentario y que no tienen por qué crear ninguna dificultad mayor en la relación.

Sin embargo, hay otras asimetrías que son más delicadas, como la asimetría político-administrativa.

El hecho de que España es un país muy descentralizado y muy diverso desde el punto de vista cultural y, sin embargo, Portugal es un país muy homogéneo en lo cultural y muy poco o casi nada descentralizado, salvo en el caso de los archipiélagos, es una asimetría obvia que ha creado o ha podido crear algunas disfunciones en el pasado pero que, en mi opinión, siempre se han podido superar.

Hay otras que tienen que ver con una opinión pública tradicionalmente más reticente a profundizar en las relaciones, y no estoy hablando sólo de hace decenios. 

No hace tanto la líder del PSD, la señora Ferreira Leite, decía que no le gustaba ver mezclarse mucho a los alcaldes portugueses con los españoles. No estamos hablando de hace 40 años.

Ha habido siempre una parte conservadora de la opinión pública portuguesa reticente a un mayor acercamiento entre los dos países.

Creo que hay que intentar superar esta reticencia siendo muy empáticos, conociendo muy bien el país.

A veces la gente piensa que Portugal es un país muy parecido a España pero es un país completamente diferente en muchos aspectos.

Desde ese reconocimiento de la identidad nacional y de la identidad cultural diferente de Portugal, creo que se puede empezar a construir una relación más sólida. 

El iberismo tiene en Portugal un componente histórico de agresividad y predominancia de España sobre Portugal

🗣¿Qué es Portugal para los españoles? ¿Y España para los portugueses?

Portugal es en España un país muy desconocido, más allá de las zonas específicamente de frontera, hoy hablar de Portugal en zonas del Este de España es hablar de algo exótico y lejano, desgraciadamente.

Sin embargo, la percepción que hay en Portugal sobre España es mucho más nítida, se puede observar como se sigue con interés la actualidad política, la actualidad deportiva o la actualidad cultural española, en mucha mayor medida que el seguimiento que hace España respecto de Portugal.

Yo creo que España tiene que ser para Portugal un socio preferente, de igual modo que también tiene que serlo Portugal para España, y a partir de esa voluntad política de construir cosas juntos examinar cómo los dos países pueden tener una mayor presencia en la Unión Europea.

🗣 ¿Es posible el iberismo en el siglo XXI como dinamizador de las relaciones Europeas?

Sí, si consigue superar la transición semántica del término y enfocar su actividad a una serie de acciones en el ámbito europeo, donde España y Portugal, en una Europa de geometría variable, puedan crear algún tipo de lógica bilateral que avanzase procesos de integración y de cooperación que permitiesen a los dos países en conjunto tener una mejor posición en la Unión Europea.

Creo que esa es la clave. Hay que convertir, como he dicho en otras ocasiones, España y Portugal en una especie de laboratorio de integración europea, mediante el avance en sistemas de integración que son mucho más fácil construir “a dos” que “a 27 o 28”.

En alguna medida ha habido intentos parecidos, por ejemplo el Consejo Nórdico y similares, en los que una mayor cooperación de países vecinos puede servir como avance de lo que podría convertirse la UE en unos años con la implementación de estos sistemas de integración bilateral.

Yo siempre pongo un ejemplo que es muy claro. Si España y Portugal hubieran decidido acabar con el Roaming bilateralmente, hubiéramos acabado con el Roaming 10 o 12 años antes de lo que lo hizo la UE.

Por eso, no hay que esperar siempre a Bruselas. España y Portugal tienen que adelantar soluciones, adelantar propuestas bilateralmente y no siempre esperar que Bruselas nos lo de solucionado. En algunos casos, esperar a Bruselas y al acuerdo de los 27 puede ser mucho más costoso políticamente.

🗣 ¿Está Europa preparada para las geometrías variables (Europa de dos velocidades), donde la Península Ibérica juegue un papel importante?

No estoy muy seguro de la conveniencia o no de una configuración a dos velocidades de Europa, llegado el caso habría que ver en qué y discutirlo mucho.

No obstante, se pueden hacer geometrías variables más en plural, de tal manera que hubiera ámbitos en los que la colaboración entre los países fuera más avanzada cuando las condiciones se dieran.

Bien podría ser en todos los aspectos o bien pudiera ser solo en alguno de ellos, porque eso es lo que significaría la geometría variable.

No sería solo esta idea de crear un núcleo duro en el que todas las políticas estuvieran más integradas, sino crear diversos tipos de polos en los cuales algunos sistemas de integración fueran parciales.

En el caso de España y Portugal el modelo en este sentido sería el del “laboratorio de integración”. Eso podrá crear disfunciones y no ser fácil, porque entre dos socios con tamaños diferentes puede haber desconfianzas mutuas, pero creo que ese es el modelo.

España y Portugal viven uno de los mejores momentos en sus relaciones de los últimos siglos, y ello no solo debe ser motivo de celebración, sino que es una ocasión que hay que aprovechar para avanzar y hacer cosas que no se podrían hacer en otras condiciones.

Con el reconocimiento de la identidad nacional y cultural de Portugal, se puede empezar a construir una relación más sólida.

🗣 ¿Quién es para Vd. el iberista más importante de la historia?

La Historia es un espacio demasiado largo, pero si hay una figura histórica de la que no se sabe muy bien de qué parte de la Raya era, es Viriato, que es reivindicado históricamente desde varias ciudades y zonas de ambos lados de la Raya, zona donde estaban instalados eso pueblos prerromanos.

Quizá por esa razón, esta figura, por el hecho de no haber podido ser atribuida nunca a un país o a otro, podría representar una figura más o menos consensual.

Iberistas ha habido de ambos lados y muchas de sus pretensiones han sido sobrepasadas por una lógica que no tenía por qué pasar por una unión política de ambos países en los términos en la que lo planteaban los iberistas tradicionales o clásicos.

Por tanto, yo me iría a referencias históricas más lejanas y menos conflictivas que las que se podrían enunciar de un personaje más contemporáneo.