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Fallece el iberista Eduardo Lourenço. ¿Quién era?

2 de diciembre de 2020

El pensador y mayor filósofo contemporáneo portugués fallece el mismo día que se conmemora el fin de la unión ibérica.

Fallece el iberista Eduardo Lourenço
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El iberismo se viste de luto, al fallecer el 1 de diciembre uno de sus hijos más ilustres. Quizá no le conocieses, porque es lo que suele pasar entre Portugal y España, lo que se denominan asimetrías, impiden apreciar la riqueza cultural que ambas naciones aportan al mundo.

Calificaba el antiespañolismo portugués como «a doença infantil do nosso nacionalismo».

Portugal pierde a Eduardo Loureço, pensador y mayor filósofo contemporáneo portugués, que fallece el mismo día en el que Portugal conmemora la Restauración de la monarquía portuguesa tras 60 años de Unión Ibérica.

Eduardo, nacido en Pedro de Rio Seco, una población raiana, supo conjugar muy bien el verbo jugar, con el que hizo mella en la historia del ensayo, de la filosofía, las ciencias sociales y la literatura. Unas obras donde nunca olvida sus vínculos inquebrantables con los territorios a los que más amó: España, Brasil y Europa.

Eduardo Lourenço era un iberista convencido, que animaba a avanzar en las relaciones ibéricas

Pero Eduardo era, sobre todo, un iberista convencido, reconocido con los mayores galardones de su país, como el premio Camões en 1996 o el Pessoa en 2011. También premiado en distintos países, entre los que se incluye España, con el premio Extremadura a la Creación a la trayectoria de un autor iberoamericano.

Portugal llora. Ya no están ni Pessoa ni Saramago ni Lourenço. El presidente de la República portuguesa manifestó el dolor del país por tan gran pérdida y declaró el luto nacional.

Quiso la casualidad que Lourenço dejase este mundo el 1 de diciembre, justo cuando Portugal celebra la Restauración de su independencia, tras sesenta años de unión ibérica dentro de la monarquía hispánica de los Habsburgo. Ese fue su último mensaje: «Avancemos en unas relaciones lúcidas y definitivas. No somos agentes opuestos». 

Fue así como el gran Lourenço llevó a cabo un didactismo intelectual para relegar definitivamente ese antiespañolismo que él calificaba como «a doença infantil do nosso nacionalismo».

Hagamos del iberismo un gran movimiento que traiga prosperidad a la Península Ibérica.