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El Iberismo en contra del límite del consumo del gas.

21 de julio de 2022

Ya han pasado unos meses desde que la isla energética fuese noticia. Una excepción que debería ser costumbre. Necesitamos más iberismo.

Tiempo de lectura: 2 minutos

El Consejo Europeo de marzo dio finalmente el visto bueno a la pretensión hispano lusa de declarar a La Península una excepción energética  ibérica en el conjunto de la UE.

De esta forma, España y Portugal han podido a lo largo de estos meses «adoptar medidas específicas» y de forma temporal, poner un precio máximo para las centrales de ciclo combinado, que transforman la energía térmica del gas natural en electricidad.

Todo ello ha supuesto, en principio, una bajada de los precios para españoles y portugueses, ¿Tú lo has notado? Déjanos un comentario.

Una «isla energética» que viene a reforzar los lazos ibéricos en un contexto geopolítico, donde Ucrania, Rusia y el gas son los protagonistas.

El iberismo cobra valor geoestratégicamente en un momento en que el mundo se desglobaliza y la unión de fuerzas se impone.

El iberismo cobra valor geoestratégico en un momento de desglobalización generalizada.

El tablero internacional está cambiando y la oportunidad supone un impulso claro para el iberismo. Un movimiento sociocultural que hoy resurge para volver a despertar ese espíritu ibérico e impida que Europa imponga sobre la Península un límite en el consumo de gas. 

Es momento de que ese mal llamado «Iberolux» que pidiera Rui Moreira presione en Bruselas para que no existan europeos de primera y de segunda, como quiere Alemania.  Es como si tratásemos de dar un golpe encima de la mesa en el juego de equilibrios de poder de la UE.

El BENELUX, el eje de cooperación franco-alemán, el Grupo del Visegrado, el Consejo Nórdico, son loss ejemplos más claros de las familias que existen en la Unión Europea. 

Si la relación peninsular desembocara en algún tipo de Eje ibérico, de mayor calado que el actual, en la relación bilateral, se abriría la puerta para construir una Confederación europea distinta, más solidaria. Un eje Ibérico que puede estar abierto a colaboraciones con una Italia aislada o una Grecia olvidada. No tenemos que ser siempre los pobres de la película. No permitamos que nos impongan la reducción del consumo particular del gas ni contribuyamos a ser meros espectadores del gran movimiento que se está produciendo dentro de la UE. 

Debería ser el gran momento del iberismo.