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La rebelión de las masas

23 octubre, 2019

¿Y si te digo que el periódico de mañana está anticuado? Lo predijeron en 1929.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy en La Discusión, diario renacido de otro extinto allá por 1887, vamos a resucitar al diario El Sol. Hace justo 90 años mi tocayo José Ortega y Gasset -sobra comentar que él era el listo- comenzó a publicar un libro en sus páginas, un libro titulado igual que este artículo. Quién iba a decir que estaría hoy más vigente que nunca.

No se hagan los tontos, saben por dónde voy. Voy por Chile, por Ecuador, por Cataluña. Voy por el tsunami democràtic, por los chalecos amarillos de París, por los lobbys… Voy por los intolerantes y los radicales que atentan contra la convivencia para exigir privilegios judiciales y/o económicos, por supuesto financiados por el contribuyente -o por cualquiera menos ellos-. Voy por los potenciales secuestradores del Estado que desean que usted viva a su servicio, en lugar de que éste le sirva a usted como ciudadano. Por ahí voy.

Este es el gran reto para la civilización occidental tal y como la conocemos: hacer cumplir la legalidad y garantizar la convivencia de la ciudadanía sin que nadie quiera imponer sus intereses a los de los demás por la fuerza. Es también el gran reto de una Unión Europea que, al igual que en la época del citado filósofo español, está presenciando el auge de los nacionalismos.

Y es que, en el fondo, esta es una lucha contra la infantilización de una sociedad en la que algunos colectivos comienzan a expandirse como tumores, dando pataletas pancarta y molotov en mano mientras en su bolsillo guarda dinero de usted -y mío-. Colectivos que nos quieren vender sus sentimientos como argumentos, cosa que no da lugar a debate y nos mueve a posiciones totalitarias.

Esperemos al periódico de mañana, pero la quiniela de lo que aparecerá en la portada está más que echada: borregos encapuchados, por no mentar a los parientes astados de esta especie animal.

Si quieren hacer una apuesta más arriesgada pueden jugar por Asia, especialmente por China. Potencias mundiales con sociedades disciplinadas, ordenadas y, en casos como Japón, libres. Más pronto que tarde se producirá el sorpasso, y serán las sociedades hegemónicas en el mundo: son más numerosos y tienen telediarios aburridos con pocos altercados.

Europeos, con tal de avanzar unidos, estrechen lazos. ¿Amarillos? no, gracias.

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