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Sánchez, Costa, Scholz y Von der Leyen tratan de vencer las reticencias de Macron a una ‘minicumbre’ sobre el gasoducto MidCat por Francia.

30 de agosto de 2022
Tiempo de lectura: 4 minutos

Italia y Portugal también participarían en un encuentro que serviría para perfilar la construcción de una infraestructura a la que se opone París.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, busca junto a dirigentes de otros países de la UE directamente implicados y la Comisión Europea celebrar una ‘minicumbre’ a la que Francia todavía no ha dado su visto bueno y en la que se hablaría sobre la construcción del gasoducto que uniría la Península ibérica y Alemania por suelo francés.

Junto a Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insisten en celebrar este encuentro el canciller alemán, Olaf Scholz, y el primer ministro de Portugal, António Costa. Estos tres países están directamente implicados en el proyecto que podría hacer llegar el gas que arriba a los puertos españoles y portugueses hasta Alemania, altísimamente dependiente del gas ruso y que contempla ya el escenario del corte del grifo por parte de Moscú.

También aboga por la reunión y, por tanto, del gasoducto por suelo francés, Italia. Si no saliera adelante, este país sería el punto de entrada del gas desde la Península ibérica por el gasoducto submarino que Sánchez apuntó la semana pasada como alternativa si Francia insiste en su negativa.

Para cerrar el círculo entre países que podrían enviar gas natural –España y Portugal– y otros que lo recibirían –Alemania, pero también Italia, que hasta ahora consume también mucho gas ruso-, la quinta patrocinadora de la ‘minicumbre’ por el gasoducto es la Comisión Europea, lo que implica a ojos del Gobierno español que quedaría claro que la infraestructura será financiada con fondos europeos y no españoles y, en su caso, franceses.

El proyecto inicial que ahora España y Alemania quieren retomar es el llamado MidCat, una idea que Madrid y París desecharon en 2019 porque iba a ser muy oneroso para las arcas públicas de sus dos Gobiernos y porque, por aquel entonces, no veían la necesidad de una infraestructura que iba a ser tan costosa.

En el momento actual, las tornas han cambiado. El MidCat, ahora se ve como una solución a la crisis energética por la previsible falta de gas en otros países de la UE y la expectativas de convertir la Península Ibérica en un «hub» energético.

Aunque su intención es que en el futuro también pueda transportar hidrógeno verde, una tecnología renovable que aún no se ha desarrollado, ve en el conducto por suelo francés la manera de hacer llegar el gas natural licuado que puede arribar hasta a siete puertos españoles y cuatro portugueses para satisfacer buena parte de la demanda europea.

Para ello, la Comisión debería declararlo proyecto de interés comunitario, algo que España da por descontado siendo Von der Leyen una de las dirigentes europeas que presiona para que Francia acceda a sentarse a la mesa para hablar de él. Madrid subraya que está en juego no solo una interconexión entre la Península Ibérica y Francia, sino el abastecimiento de Alemania, la principal economía de la UE.

Desde el Gobierno español insisten en que el gasoducto por Francia sería mucho más barato y se tardaría mucho menos tiempo en tenerlo listo, porque recorrería menos espacio que el subterráneo por Italia que Sánchez presentó como alternativa la semana pasada, como una forma de presión más a Francia.

Sin embargo, Emmanuel Macron, no da su brazo a torcer y sigue bloqueando una ‘minucumbre’ que, sin París, el Gobierno español admite que no tendría sentido.

Así las cosas, Sánchez y Scholz revisarán el estado de la cuestión de la ‘minicumbre’ sobre el gasoducto en el almuerzo que compartirán este martes en el castillo de Meseberg, a unos 80 kilómetros de Berlín.

Será después de la reunión semanal del Gobierno alemán, en el que el canciller ha invitado a Sánchez a participar, para que exponga las principales líneas del Plan de Seguridad Nacional. España ya va por el cuarto y Alemania se encuentra preparando el que será el primero de que disponga. 

Scholz quiere escuchar de primera mano y al más alto nivel los elementos del plan español, que incluye desde hace años la necesidad de tener reservas estratégicas de petróleo y gas o la lucha frente a amenazas híbridas

Para ello, invitó a Sánchez a exponerlo ante él y sus ministros, en algo que hará este martes y que en el Gobierno se recalca que no tiene precedentes. No solo porque hasta ahora lo normal era «copiar» lo que hacía Alemania y no a la inversa, sino porque nunca antes un presidente español ha participado en un un ‘Consejo de Ministros’ alemán. 

No se oculta tampoco que la presencia de Sánchez supone un espaldarazo político por parte de Scholz al presidente español en un momento en que la Península Ibérica puede recibir mucho gas natural (licuado) por barco del que previsiblemente Alemania tendrá una gran necesidad.

Tras la sesión de trabajo, que se centrará en la Estrategia de Seguridad Nacional, Sánchez y Scholz almorzarán y conversarán de forma más informal sobre otros temas que están sobre la mesa. En un lugar especial estará esa ‘minicumbre’ por el gasoducto que, menos Francia, todos quieren celebrar.