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Todos los grandes cambios están precedidos por el caos

23 mayo, 2020

El Coronavirus ha tenido que dar un chasquido con los dedos para poner en vilo toda una estructura social que, así misma se decía que, no era necesario cambiar, pero ¿No lo era?

Tiempo de lectura: 2 minutos

La crisis de la Covid-19, producida por el virus SARS-CoV-2 (por su nombre científico) o simplemente Coronavirus va a dejar, cuando todo acabe, una crisis, no solo económica, sino social y asistiremos a un cambio de modelo productivo.

Y atendiéndonos al topicazo de que “una crisis es una oportunidad”, podemos aprovechar un momento como este para cambiar nuestro día a día, sin dejar atrás en ningún momento, el recuerdo de una ruina económica en ciernes, infinidad de negocios cerrados y más de treinta mil fallecidos. Aprendamos la lección.

El presente va dar lugar a un futuro inmediato en el que las aglomeraciones van a acabar o veremos una restricción de estar en oficinas, bares y restaurantes o similares que obligarán a estos negocios a reinventarse por “causa de fuerza mayor”.

Uno de esos cambios parece que está impulsando el teletrabajo, aún a pesar del criterio general de muchos empresarios que valoran más “calentar la silla” que impulsar la eficiencia y la eficacia en pro de una mayor productividad.

Aprovechemos este momento para fomentar el desarrollo de toda una serie de infraestructuras que permita impulsar el teletrabajo con una conciliación familiar y laboral real y efectiva.

Una oportunidad para que muchos puedan ejercer su actividad laboral desde sus provincias de origen, sin necesidad de tener que trasladarse a grandes urbes y capitales, donde acabar pagando alquileres abusivos e hipotecas interminables.

Imaginaos a cualquier persona de Aragón o del Alentejo que no se vea obligado a trasladarse a Zaragoza, Évora o Beja. Estoy diciendo que es el momento de reunir esfuerzos para iniciar un cambio, que ahorre costes, impida el nacimiento de megaciudades en la península y pueda permitir un cambio social y laboral para este siglo XXI, que parece no llegar nunca.

Desde la Sociedad Iberista, estamos trabajando y os haremos saber nuestras propuestas para la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos.

Volvamos a pensar en esa Iberia olvidada y vaciada. Si todos los cambios están precedidos por el caos, cambiemos a mejor.