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3 razones por las que Portugal es el país europeo que más arde.

24 de agosto de 2022
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Tiempo de lectura: 4 minutos

Los datos de todas las organizaciones indican lo mismo: Portugal es el país que más se quema en la Unión Europea. «Fuimos el país que más ardió en 2016, en 2017 y en 2018«.

A Paulo Pimenta de Castro, presidente de Acréscimo, profesor, ingeniero forestal y autor de «Portugal em Chamas«, no le sorprenden los datos: «durante tres años consecutivos, fuimos el país que más se quemó de la Unión Europea».

Aun así, cree que «hemos tenido mucha suerte, en estos últimos años, con el factor meteorológico«. No se cansa de recordar que los incendios dependen de tres factores: la meteorología, la ocupación del terreno y el comportamiento. «En términos de comportamiento, nuestro récord es terrible, especialmente con el índice de quema y de tala y quema en la ocurrencia de incendios«. Y por ello, no duda de que «tenemos un uso exagerado del fuego«.

«A pesar de todo, en comparación con España, hemos tenido algo de suerte aquí»

Paulo Pimenta de Castro

«Tenemos una condición meteorológica que nos beneficia, si queremos dividir el país por la mitad, en la parte costera«, subraya. «Pero en la parte de La Raia sufrimos un poco lo que sufre España«.

«En este país, una gran parte de la superficie quemada es el resultado de reavivamientos. Y esta es una debilidad que tenemos en la lucha. Eso es lo que ocurrió en 2018 en Monchique, y al parecer es lo que ha ocurrido ahora en la Serra da Estrela. Es injustificable que pasemos tantos días ardiendo«, considera el ingeniero forestal.

La importancia del registro de la propiedad

Mapa de los usos del suelo en Portugal

«Aunque se intente hacer creer que la cuestión del catastro es una medida de política de gestión forestal, no lo es. Es una medida de política de gestión del territorio. Y cuando una medida de planificación forestal, sea cual sea, no sabe a quién va dirigida, es obvio que el riesgo de fracaso es grande«, dice el profesor.

Pero pensar que sólo con resolver el catastro se va a solucionar el problema de los incendios o reducir el impacto de los mismos en Portugal tampoco es cierto. Porque esto depende entonces de otro conjunto de políticas. «Y si las familias no esperan ganar nada con su propiedad, lo que hacen es lo que vemos: abandonarla«.

Helena Freitas también señala este condicionante: «El 98% del territorio es privado, y nunca hemos sido lo suficientemente cuidadosos para identificar los suelos y territorios que deberían ser propiedad del Estado«.

La bióloga, catedrática de Biodiversidad y Ecología en el Departamento de Ciências da Vida da Faculdade de Ciências e Tecnologia da Universidade de Coimbra, recuerda que en Portugal se ha conseguido atravesar varios puntos cruciales y preocupantes: «Somos, de hecho, el país que más se quema; tenemos la mayor parte de la tierra en manos privadas; mantenemos el problema de la herencia indivisa y pocos países considerados desarrollados tienen esta cuestión del catastro sin resolver«.

La actual directora del Parque de Serralves, en Oporto, recuerda que incluso en lo que se refiere a la recuperación de zonas forestales, Portugal está en un plano complicado: «Cuando la biomasa se quema en la superficie, también hay mucha degradación del suelo, que pierde su capacidad de regeneración. También estamos empezando a reducir la productividad de nuestros propios ecosistemas«, considera la ex coordinadora de la Unidade de Missão para a Valorização do Interior.

Más matorral, menos bosque

Otra singularidad portuguesa es el aumento del matorral y la disminución de la cubierta forestal. «Esto ocurre porque estamos perdiendo calidad en la regeneración forestal», considera Helena Freitas, que sigue considerando positivas algunas iniciativas que se han hecho. «El problema es que son demasiado lentas. Y el fuego es muy rápido«.

Mirando al resto de Europa, establece términos de comparación. «Hay países que también tienen problemas aunque no tan graves, como Francia o España, y que están introduciendo medidas más drásticas. Especialmente en lo que respecta a la cuestión de los bienes abandonados, que pasan al Estado«.

Otra cuestión importante es la participación de las poblaciones. «Tenemos que volver a conectar a las comunidades con los territorios. Hoy casi vivimos en guerra con el mundo rural. Los que viven en zonas urbanas se van de vacaciones a la playa, y los que viven en zonas rurales ya saben que tienen la desgracia de los incendios en la puerta de su casa. Y esto es insostenible. Sólo hay una manera de salir de esta situación: trabajar en la gestión forestal. Los graves escenarios climáticos que tenemos pueden agravarse rápidamente«.

Una nueva estructura climática

En cuanto al cambio climático, la investigadora deja una advertencia: «Creo que el país también necesita crear una estructura de evaluación de las condiciones climáticas más activa, más disponible incluso para el propio Estado«.

«Tenemos el IPMA, que tiene un trabajo notable, pero este conocimiento técnico-científico tiene que ser más activo, y estar más disponible«, argumenta.

Helena Freitas habla de la creación de «una interfaz entre la comunidad científica, capaz de producir esta información, y las entidades que luego la ponen sobre el terreno«, al tiempo que invoca la importancia de la formación de la comunidad, «que debe saber cómo reaccionar ante un incendio«.