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Las fases del iberismo

14 febrero, 2020

La Sociedad Iberista pone en marcha una serie de cuestionarios que tienen por fin, dar a conocer el iberismo y la forma de proceder para su consecución.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Todo buen proyecto tiene que estar bien estructurado y, por eso, debemos tener un manifiesto con acuerdos mínimos que preserven el principio de transversalidad y un cause por el que transcurrir, donde establecer los diques que permitan separan una fase de la siguiente. 

Por eso, la Sociedad Iberista considera que el Movimiento que permita conseguir una mayor integración de Portugal y España hasta, quien sabe, alcanzar la anhelada unión ibérica, tiene que estar dividido en dos fases, que son: 

1ª FASE

Estamos inmersos ya en ella. Se trata de ir eliminando las asimetrías (diferencias) existentes entre Portugal y España. Un huso horario común, información meteorológica conjunta, introducción del portugués como lengua extranjera en España, desarrollo conjunto de infraestructuras o reuniones semestrales de Consejo de ministros de ambos países. 

Porque, sólo tenéis que leer los comentarios que, en cuanto se trata el tema de “unión ibérica”, los ciudadanos lo ven lejano. Ahora bien, organizar conjuntamente un Mundial, no es tan descabellado y todos lo ven con buenos ojos. Toda una serie de propuestas que hemos planteado, que buscan la máxima armonización y que podéis consultar AQUÍ. 

2ª FASE

Una vez concluida la fase descrita anteriormente, viene ésta. En la que se podrá acordar políticas comunes entre ambos países. Poco a poco, en completa igualdad. Podría empezar todo con la creación de una Secretaría General que coordine todos los proyectos a llevar a cabo, tal y como hacen ya con el BENELUX. Y a partir de ahí ver qué se puede hacer. Podemos empezar por pequeñas cosas como unificar la Oficina de Patentes y Marcas, las Confederaciones Hidrográficas que afecten a ambos países o las denominaciones de origen. Son ejemplos sencillos que permitirían explotar una marca nueva: La Peninsular. Porque no es la primera vez que escuchamos que el aceite que se vende como español, está siendo comprado en Alentejo. En el fondo no hay ninguna diferencia, pero con propuestas como la que proponemos, se acabarían las tiranteces entre regiones idénticas que hacen el mismo producto. 

Esta segunda fase, también trataría de fomentar las eurociudades. Es por ahí, por dónde tenemos que meter el ariete del iberismo. La colaboración transfronteriza es lo que demuestra que la Raya fronteriza la hemos creado las personas y que un puente sirve para unir y no para separar. 

Y luego, cuando todo esté hecho, quizá podamos plantear elegir entre monarquía o república (siempre vía referéndum) o una bandera común, o un himno o cualquier tipo de símbolo que cree una nueva estructura que permita a Portugal y España evolucionar hacia un Estado Ibérico Unificado. 

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