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Francis Drake: El ¿héroe? inglés.

31 de julio de 2019

Si hay un héroe del que se puedan enorgullecer los ingleses, ese fue Francis Drake, aunque ¿lo fue realmente?

Francis Drake
Tiempo de lectura: 5 minutos

Si tenemos que hablar de un héroe para Inglaterra, Sir Francis Drake es el mejor ejemplo. Hoy te damos a conocer su historia. 

Nacimiento y primeros años de Francis Drake

Nació allá por 1540 en Tavistock, un pueblo situado en el sudoeste de Inglaterra, que tiene ahora unos doce mil habitantes y sin acceso al mar. 

Fue la persecución religiosa hacia su padre, lo que hizo que toda su familia acabase en Kent, en la otra punta de donde vivía.

Allí su padre fue nombrado vicario de la Iglesia Upnor en el Medway, resultando que el vecino del padre tenía una pequeña barca que comerciaba con Francia. Fue allí donde aprendió el oficio. 

Y aunque empezó en la marina mercante, pronto vio que el comercio de esclavos generaba buenos ingresos. Pero la fama la alcanzó como corsario, saqueando los puertos españoles en el Caribe cuando Inglaterra y el Imperio Español ni siquiera estaban oficialmente en guerra.

Pero en el ataque de San Juan de Ulúa de 1568, fue derrotado por un ataque dirigido por Francisco Luján, donde perderían quinientos hombres y dos barcos, teniendo que regresar a Inglaterra. 

No obstante, una vez recuperado, siguió ejerciendo como corsario, aún a pesar de existir una tregua formal con España, haciéndose con ricos botines.

En 1575 participó en la masacre de la isla de Rathlin. Masacraron, no solo a 200 soldados de la defensa del castillo que se habían rendido, sino a más de 400 civiles, ancianos, mujeres y niños, que se habían refugiado en la isla

La Contraarmada: ¿Santander o Coruña?

Francis Drake prosiguió su vida de rapiña, hasta que estalló la guerra entre España e Inglaterra. Hasta la partida y fracaso de la Gran Armada, pudo conseguir diversos botines, que le llevaron a saquear Cádiz, dominar Santo Domingo y Cartagena de Indias o marcharse corriendo de Vigo, por la defensa de sus vecinos ante el invasor. 

Pero será tras el desastre de la Gran Armada, cuando Inglaterra idea un plan de invasión con el objetivo claro de terminar con lo que quedaba de la fracasa expedición filipina contra su isla. 

El primer objetivo fue atacar Santander y destruir los, más de cien barcos, que allí se reparaban. Drake prefirió atacar la Coruña, que estaba indefensa, desobedeciendo así, las órdenes recibidas.

Maria Pita
🔺 Ilustración de Maria Pita del cómic historias de España en Viñetas

La Coruña prometía grandes víveres e innumerables tesoros, o eso creían. Cuál fue su sorpresa, que al atacar la villa gallega, encontró a heroínas como María Pita e Inés de Ben. Ambas son ejemplo del esfuerzo popular a la hora de rechazar al invasor inglés que, irremediablemente, tuvo que retirarse con una dolorosa derrota, donde perdieron 1300 soldados.

Ataque a Lisboa

No obstante, y aún a pesar de haber sufrido la deserción de más de dos mil hombres, Francis Drake y su Contraarmada decidieron continuar dirección a Lisboa. El objetivo era entronizar al Antonio Prior de Crato, pretendiente a la corona portuguesa, y primo de Felipe II, que viajaba con la expedición. 

Lo que parecía un éxito seguro, se tornó en una desesperante desastre. Los ingleses desembarcaron en Peniche y creyendo tener apoyo portugués, se encontraron un completo vacío.

Setenta y cinco kilómetros de penurias entre Peniche y Lisboa, diezmados por soldados hispano-portugueses y a su llegada a Lisboa, siete mil soldados defendiendo las murallas de la ciudad y barcos ibéricos apostados en la ribera del Tajo, que no dejaron de bombardear incesantemente a los ingleses, que tuvieron que refugiarse en el convento de Santa Catalina. Tan fuerte y seguido fue la descarga de artillería que tuvieron que salir corriendo del convento.

La noche siguiente, los soldados terrestres montaron su campamento en la oscuridad para evitar ser detectados. Al no conseguir localizar la posición de las tropas invasoras, don Alonso de Bazán ordenó simular un desembarco, indicando a sus hombres que hiciesen el mayor ruido posible, que disparasen al aire y gritasen, lo cual provocó inmediatamente la alerta y la confusión en el campamento inglés, que se preparó para la defensa. 

Las galeras españolas distinguieron en la oscuridad los fuegos de las antorchas y las mechas encendidas de las armas inglesas, por lo que Bazán ordenó concentrar el fuego de sus barcos en las luces, lo que provocó una nueva matanza entre los ingleses.

Francis Drake embarcado y seguro presenció toda la batalla y nunca intervino. Fue tachado de cobarde. Y es que, Lisboa no era uno de los puertos indefensos a los que estaba acostumbrado. 

Finalmente, la villa de Lisboa se reforzó con mil soldado más, y las tropas inglesas se retiraron. En esa huída, las huestes ibéricas se hicieron con unos papeles de Antonio de Crato con nombres de conjurados contra Felipe II.

Derrota final: Islas Azores

Tras la persecución que se desencadenó en la huida de Drake, en la que perdieron otros quinientos hombres, el pirata puso rumbo a las islas Azores, para capturarlas y hacerlas base inglesa. El objetivo era claro:  Atacar los barcos de las Indias desde allí. Esto supondría un avance significativo hacia el objetivo más a largo plazo de arrebatar a España el control de las rutas comerciales hacia el Nuevo Mundo.

Nuevamente fue derrotado, y una vez más, Francis Drake atacó las villas indefensas de Puerto Santo y nuevamente Vigo. La villa gallega, aunque fue incendiada, resistió y recibió ayuda portuguesa. No obstante, ese ataque condenó a la ciudad a una profunda crisis que se agravó con una epidemia en 1598.

Drake sufrió tantas bajas, que tuvo que retirarse y conformarse con capturar un barcos comerciales hanseáticos (propiedad de una alianza de ciudades en la actual Alemania Suecia, Letonia, Estonia Países Bajos y Polonia), los cuales hubo de devolver con mercancía incluida.

Últimos años de Francis Drake

Francis Drake, quedó condenado a un casi total ostracismo tras el fracaso, asignándosele la dirección de las defensas costeras de Plymouth y negándosele el mando de cualquier expedición naval durante los siguientes 6 años. 

Cuando finalmente se le concedió la oportunidad de resarcirse del fracaso de 1589, otorgándosele el mando de una gran expedición naval contra la América española.

De nuevo volvió a guiar a sus hombres al desastre, finalmente perdiendo la vida él mismo en 1595, tras contraer disentería y dejando tres buques capturados por los españoles, diecisiete buques hundidos o abandonados, 2500 muertos y 500 prisioneros.

Tras su muerte, las campanas de las iglesias de Castilla replicaron como símbolo de celebración. 

Miguel de Cervantes y Francisco Quevedo dedicaron versos a la muerte del mayor enemigo de Felipe II.