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¿Desaparecerá España?

26 marzo, 2020

La Sociedad Iberista desvela qué cambios se llevarán a cabo y qué es lo que no contempla permitir.

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Tiempo de lectura: 3 minutos

 

Las propuestas y medidas iberistas suelen levantar muchos recelos y alguna que otra ampolla. Y no son pocos, los que se suman al carro de las posibilidades que ofrece nuestro movimiento, aunque siempre haya alguno que quiera meter su propia moneda.

A algunos les asusta que el iberismo lleve implícita la desaparición de España o que se aproveche este momento para dar la puntilla a nuestro país como nación.

Lo primero que debemos diferenciar son las causas que pudieran provocar la desaparición de España.

Separación de sus regiones.

Lo que debemos tener claro desde ya, es que el iberismo es un movimiento integrador. La Sociedad Iberista ni defiende ni avala ideas que pretendan su utilización para construir fronteras entre las regiones que actualmente conforman España.

Es por eso, que nuestro asociación defiende la fórmula de una península ibérica unida en forma de federación, es decir, una unión sin ningún tipo de paliativos, donde las regiones cuenten con una autonomía suficiente de gestión en igualdad de condiciones las unas con las otras. Es la única fórmula posible para que Portugal decida participar de este proyecto en un futuro próximo.

Consulta las fases del iberismo, para conocer cuándo se debe invitar a Portugal a la construcción de un Estado peninsular unificado.

Por eso, el iberismo debe defender el federalismo simétrico. Los derechos históricos no pueden avalar diferencias entre las distintas regiones, por lo que, es de justicia buscar la plena igualdad entre los territorios que componen la península ibérica, islas y ciudades autónomas.

El nombre de España, debe cambiar.

La participación de Portugal en el proyecto ibérico implica que debamos adoptar otra denominación como país. Porque, aún siendo verdad que los romanos llamaron Hispania al conjunto de la península y, aun a pesar de que la historiografía, también avalaría denominar España a todo el conjunto peninsular, a lo largo de los años, la palabra “España” ha sufrido un cambio léxico-semántico que produce rechazo en Portugal. Un cambio auspiciado por causas históricas, sociales y psicológicas. 

En tiempos de Lluís de Camões no hubiese sido descabellado llamar España a todo el conjunto peninsular, pues él llegó a decir: “Hablad de castellanos y portugueses porque somos todos españoles”.

Sin embargo, la palabra “España”, no tiene nada que ver con esa histórica Hispania, primero romana y luego visigoda. La nación española es el resultado de la fusión de cinco de los seis reinos peninsulares y la posterior apropiación del nombre, sin contar con Portugal. 

Tan es así que hoy día Portugal asocia el nombre de España con el viejo reino de Castilla, lo que despierta un gran recelo por parte de nuestros vecinos lusitanos, debido a los intentos históricos de subyugar a Portugal como pueblo independiente. 

Es por esto, que el nombre de se deba adoptar, en el caso de llegar a ejecutar una eventual integración ibérica, debe ser distinto al de España. 

Bandera e himno.

Otros de los temas siempre recurrentes. Una pescadilla que se muerde la cola dentro del movimiento iberista y que lleva a eternos debates irresolutivos. Lo mismo que la Unión Europea cuenta con sus distintos símbolos, una Federación ibérica también contará con los suyos, sin que, en principio, las naciones constituyentes, deban renunciar a los suyos.

La Desaparición de España y Portugal

Y llegamos al final de este texto, respondiendo a la pregunta final. ¿Llegarán a desaparecer Portugal y España? Pues depende, depende de lo que se decida en cada momento y hasta dónde quieran llegar ambos países.

Os vamos a poner dos ejemplos muy claros. El primero fue la unión de Castilla y Aragón, quienes en un primer momento compartieron ciertas instituciones, especialmente un rey y la Inquisición, pero siguieron conservando su soberanía. El tiempo al final hizo que se esa unión, surgiese España, y no pasó nada malo, porque la heterogeneidad surgida, la riqueza cultural y los beneficios obtenidos merecieron de sobremanera el sacrificio de ambos reinos en pro del nacimiento de España. 

El segundo ejemplo es la reunificación alemana de 1990. Dos naciones con el mismo nombre, dejaron atrás sus diferencias para construir una Alemania más fuerte, que ahora mismo es la locomotora de Europa y uno de los mejores países del mundo.

Es decir, que si Portugal y España dejasen de existir, sería para culminar el proyecto iniciado años atrás. Donde todos estemos de acuerdo y unamos las últimas instituciones no compartidas, a saber, una jefatura de estado, un parlamento, una administración pública o de justicia, etc. 

En todo caso, sí algún día llegase la anhelada integración ibérica nosotros diremos que, Portugal y España evolucionaron para dar a luz un nuevo Estado, que permita un mayor desarrollo humano, social, democrático y económico.