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9 BENEFICIOS del Iberismo

26 marzo, 2020
Tiempo de lectura: 4 minutos

Ser iberista, plantea importantes retos para quienes deciden comenzar a defender un movimiento sociocultural que está dando sus primeros pasos, aún a pesar de ser un anhelo histórico, aún incluso de haber sido defendido por importantes pensadores, políticos, escritores y personas de toda condición.

Ser iberista es un reto por dos razones fundamentales. La primera porque hay que desarrollar un movimiento envuelto en un halo de extrañeza que debemos despejar con propuestas serias y la segunda porque es complicado poder defender una hipotética integración peninsular si sólo tú eres quién la reclamas. Si superamos esas primeras barreras, todo será más fácil, y podremos percibir al iberismo como una herramienta ideal para alguno de nuestros problemas inmediatos, que con acuerdos bilaterales entre Portugal y España son infinitaemte más fáciles de llevar a cabo, especialmente si los enfocamos desde el marco de la Unión Europea y las herramienta que la Confederación pone a nuestra disposición.

En la Sociedad Iberista, hemos seleccionado 9 BENEFICIOS que traerá la aplicación del movimiento iberista.

Aumento de la influencia sociopolítica y económica.

Es un hecho que con una colaboración estrecha, antes ni tan siquiera de plantear una unión, diseñaría un nuevo escenario geopolítico muy interesante. Portugal y España generarían una confianza escasa hoy en día para todos los mercados, sería más fácil financiarse y, por extensión, podríamos dedicar mucho del dinero destinado exclusivamente a deuda a otras partidas más sociales. 

Dado que países como Alemania, se niegan insistentemente a la instauración de los eurobonos (títulos de deuda pública) emitidos en euros por el conjunto de los estados de la Zona euro), Portugal y España podrían emitir bonos azules, es decir, la posibilidad de conseguir financiación en los mercados extranjeros a un interés más bajo que si se emiten de forma independiente. 

Tenemos además, no sólo la oportunidad de crear una península atractiva para el inversor, sino la posibilidad de establecer posturas comunes en materia internacional que hagan de la península ibérica, islas y ciudades autónomas un socio a tener en cuenta para la comunidad mundial. Pudiendo tener mucha más fuerza para acometer las reformas necesarias para suprimir la parálisis de la Unión o las preceptivas e imprescindibles en la Organización de las Naciones Unidas. 

Tanto Portugal como España pueden iniciar el camino hacia la democratización de todo organismo supranacional, y solo con iberismo, se puede acometer. 

Ser el primer destino turístico a nivel mundial.

Con más de 9.698 km de costa, un clima estupendo, una oferta cultural sin igual y una gastronomía heterogénea y envidiable, la península Ibérica podría ser el primer destino turístico a nivel mundial. No olvidemos que para España y Portugal, el Turismo representa el 14,6% del PIB y un 13,7%, respectivamente, con más de 110 millones de visitantes, frente a los 89 millones que tendría actualmente Francia, país que ocupa el primer lugar actualmente. 

Apertura de un nuevo área de influencia comercial (y cultural) 

Famosos son los acuerdos comerciales que la Unión ha tratado de llevar a cabo con China, con Estados Unidos o con Canadá. Pactos comerciales que no siempre garantizan puestos de trabajo, desarrollo social o correspondencia con los productos que desde la Unión de podrían importar. 

De hecho, el mayor socio comercial de la Unión es Estados Unidos, que ahora ha decidido aplicar aranceles para proteger su mercado interior. Y con China, no sale a cuenta la balanza comercial, siendo ésta negativa, es decir, importamos más de lo que exportamos. 

Sin embargo, la Comunidad Ibérica puede alzarse como uno de los tres ejes comerciales más importantes del mundo, con más de 800 millones de habitantes. 

Frente común contra el euroescepticismo y populismo. 

Las distintas crisis migratorias, la incapacidad de la Unión para hacer frente común frente a las crisis que se van sucediendo, desde la de los refugiados que llegan a nuestras fronteras como la pandemia que asola la Unión, hace posible que Portugal y España puedan encabezar un frente común y de reforma que permita construir una Europa de geometrías variables, y donde la cooperación reforzada, sea la seña de identidad de nuestras naciones para que desaparezca el euroescepticismo y el populismo de parlamentos y escenarios sociales.

Entrada en el G-8.

No es algo fácil de conseguir, pero lo cierto es que la península ibérica, con su 1.457.011 millones de euros de PIB y sus 56.899.765 habitantes y con la suspensión de Rusia tras la crisis de Crimea, la entrada de Portugal y España de forma conjunta en este grupo sería de justicia, ya que se igualaría a Rusia en PIB y casi alcanzaría a Canadá.

Vanguardia en energías renovables. 

Tanto Portugal como España, están apostando decididamente por la independencia energética, que iría infinitamente más rápida de no ser por los compromisos que muchos políticos adquieren con empresas privadas que ralentizan la autonomía imprescindible para que Portugal y España consigan establecerse, al menos, en la media europea y rebajen el porcentaje de importaciones de combustibles fósiles. Bruselas ha establecido como fecha límite 2050. Iberia lo puede conseguir antes. 

La Educación, una inversión. 

No sólo se debe dejar de percibir la educación como un gasto, sino que debe comenzar a invertir más dinero en ella. Actualmente España invierte poco menos que el 4% del PIB en una rama esencial para el futuro del país, frente al 6% que invierte Portugal. 

Los distintos Gobierno, de ambos países, deben ponerse de acuerdo, para alcanzar un acuerdo bilateral que permita el aumento de la inversión al 8%, con subidas continuas en un período determinado de tiempo de entre el 0,3 y el 0,5% del PIB, fomentando un menor ratio de alumnos por aula, intercambio de alumnos entre comunidades o incluso entre Portugal y España, fomento del e-learning o la introducción del portugués como lengua extranjera en España. 

Recuerda que Singapur invierte un 14% de su PIB en educación y son ejemplo mundial por su modelo educativo. 

Sanidad, gratuita y universal

Lo estamos viendo con la pandemia, la sanidad es un bien común que hay que proteger. Una inversión como la educación que hay que cuidar como si de un tesoro se tratase, vigilando cada céntimo de euro que se gaste para su mayor eficiencia y no temiendo en dotar a las zonas rurales de los servicios esenciales para evitar incómodos traslados que no hace sino, acentuar la despoblación rural. 

Despoblación Rural.

Portugal y España pueden plantar cara a la despoblación que afecta a ambos países. En los últimos años, la Iberia vaciada ha perdido más de 150.000 habitantes, en beneficio de las ciudades que siguen alimentando aún más las ciudades periféricas. La acción directa de los gobiernos permitirá que pueblos hoy objeto de un éxodo puedan recuperar población, a través de una apuesta firme y decidida por el medio rural. Si esto, se hace de forma conjunta, con especial incidencia en zonas rayanas, además se verá beneficiado el intercambio económico y cultural entre portugueses y españoles.